
Pensión 65 se está transformando en una plataforma de inclusión que conecta a los usuarios con servicios que antes les resultaban inaccesibles, ya sea por limitaciones económicas, geográficas o de información. En un esfuerzo sin precedentes por garantizar que la etapa de la vejez sea sinónimo de dignidad, oportunidades y bienestar, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia articulada con la sociedad civil para potenciar los servicios que reciben los afiliados al programa Pensión 65.
Esta iniciativa, que trasciende la tradicional entrega de subvenciones económicas, busca construir un ecosistema de apoyo integral donde la salud especializada, la autonomía económica y el reconocimiento social converjan para mejorar la vida de los adultos mayores más vulnerables del país.
La nueva hoja de ruta impulsada por el Midis responde a una visión holística del envejecimiento. Ya no se trata únicamente de asegurar un ingreso básico para la subsistencia, sino de derribar las barreras que históricamente han limitado el desarrollo pleno de esta población.
Un puente entre el Estado y la solidaridad privada
La esencia de este nuevo impulso radica en la articulación efectiva entre el sector público y las organizaciones de la sociedad civil. Conscientes de que el Estado no puede abarcar todas las necesidades por sí solo, el Midis ha tendido puentes con diversas fundaciones que aportan su experiencia técnica y recursos especializados. Esta sinergia permite que los beneficios lleguen de manera más ágil y con un enfoque más humano a los cientos de miles de adultos mayores afiliados a Pensión 65.
El trabajo coordinado cuenta con el respaldo técnico del Consejo de Supervigilancia de Fundaciones (Consuf), un órgano adscrito al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Este acompañamiento no solo garantiza la transparencia en la ejecución de los recursos, sino que también asegura que las intervenciones realizadas por las fundaciones aliadas cumplan con los más altos estándares de calidad. De esta manera, el Midis no solo actúa como ente rector de la política social, sino como un dinamizador que moviliza talento y recursos dispersos en el país para concentrarlos en quienes más lo necesitan.
Salud Visual en Pensión 65: recuperando la luz y la autonomía
Una de las primeras y más urgentes aristas de esta intervención es la recuperación de la salud visual. Los problemas oculares, en especial las cataratas, son una de las principales causas de pérdida de autonomía en los adultos mayores. La imposibilidad de ver con claridad no solo limita la movilidad, sino que aumenta el riesgo de accidentes, fomenta el aislamiento y profundiza la dependencia de terceros.
Para abordar esta problemática, el Midis y Pensión 65 han sellado una alianza con la Fundación Santa Lucía, una organización con amplia trayectoria en oftalmología. A través de esta colaboración, se desplegarán jornadas masivas de evaluación médica en diversas regiones del país. Estos operativos permitirán detectar de manera temprana a los afiliados que requieren cirugías de cataratas, garantizándoles el acceso a intervenciones quirúrgicas de alta calidad, completamente gratuitas.
El impacto de esta acción va mucho más allá de lo médico. Recuperar la visión significa para un adulto mayor recuperar la posibilidad de leer, de reconocer los rostros de sus seres queridos, de moverse con seguridad en su comunidad y, en muchos casos, de volver a realizar actividades productivas. Es un acto de restitución de la dignidad que transforma la vida cotidiana de los beneficiarios de Pensión 65 y sus familias.
Capacitación Productiva: de beneficiarios de Pensión 65 a emprendedores
Paralelamente a las intervenciones en salud, el Midis está impulsando un componente innovador orientado a la generación de ingresos y al fortalecimiento de capacidades productivas. Bajo el entendido de que la edad no es un impedimento para la creatividad ni para el emprendimiento, el programa Pensión 65 ha incluido en su estrategia una línea de acción destinada a potenciar las habilidades económicas de los adultos mayores.
En este frente, la Fundación Chio Lecca, reconocida por su labor en el sector textil y la moda, se ha sumado a la iniciativa para ofrecer clases maestras exclusivas dirigidas a emprendedoras textiles. Estas capacitaciones no solo enseñan técnicas avanzadas de confección y diseño, sino que también abordan temas cruciales como la gestión de pequeños negocios, el manejo de finanzas básicas y la creación de productos con valor agregado.
El objetivo es claro: empoderar a los adultos mayores para que puedan convertir sus conocimientos tradicionales, muchas veces heredados de generaciones anteriores, en fuentes sostenibles de ingresos. La idea es que, además de recibir el apoyo económico de Pensión 65, los usuarios tengan la oportunidad de generar sus propios recursos, fortaleciendo su autoestima y su rol activo dentro de la economía familiar y comunitaria. Esto responde a una visión moderna de la inclusión social, donde la asistencia se complementa con herramientas para la autogestión.
La Visión de las Autoridades: un envejecimiento con respeto
El impulso de estas acciones ha sido liderado por la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Lily Vásquez Dávila, quien ha hecho de la atención integral al adulto mayor una de las banderas de su gestión. Durante las reuniones de coordinación, la titular del Midis ha enfatizado la necesidad de romper con los estereotipos que asocian la vejez con la improductividad o la invisibilidad.
En una reciente sesión de trabajo, el director ejecutivo de Pensión 65, Fernando Parra, destacó que la clave del éxito de estas intervenciones reside en la capacidad de articular esfuerzos. “El Estado y diferentes actores de la sociedad civil deben unirse para generar un envejecimiento digno, a base de respeto y la revaloración de sus conocimientos”, sostuvo Parra, reflejando el espíritu colaborativo que busca impregnar a todas las acciones del programa.
En esta misma línea, la viceministra de Justicia y presidenta del Consuf, Shadia Valdez, junto a la secretaria técnica Vanessa Terán, han reafirmado el compromiso de su sector para supervisar y facilitar que las fundaciones involucradas cumplan con los objetivos propuestos. La participación de otras organizaciones como la Fundación Divina Providencia, Don Bosco y Talentos Sin Límites en estas mesas de trabajo demuestra la amplitud del frente social que se está movilizando en favor de los adultos mayores.
Hacia un modelo sostenible de inclusión en Pensión 65
Lo que está desarrollando el Midis junto a Pensión 65 no es simplemente un conjunto de acciones aisladas, sino la construcción de un modelo de intervención sostenible. La articulación con fundaciones especializadas permite que las intervenciones en salud y capacitación tengan un seguimiento técnico que garantice su calidad, mientras que la supervisión del Estado asegura que estos esfuerzos lleguen a quienes realmente los necesitan.
La entrega de equipos biomecánicos, como parte de las acciones contempladas, complementa este paquete de servicios al atender las necesidades de movilidad de los adultos mayores. Sillas de ruedas, andadores, bastones y otros dispositivos son fundamentales para prevenir caídas y permitir una participación más activa en la vida comunitaria.
La estrategia desplegada por el Midis y Pensión 65 representa un salto cualitativo en la atención a la población adulta mayor en Perú. Al combinar el apoyo económico con servicios de salud especializada, formación para el emprendimiento y el respaldo de la sociedad civil organizada, se está sentando las bases para que la vejez sea vivida no como una etapa de carencias, sino como un período de realización, respeto y contribución activa a la sociedad. La invitación está hecha para que más actores se sumen a esta cruzada por la dignidad, demostrando que cuando el Estado y la solidaridad trabajan de la mano, el impacto en la vida de las personas es verdaderamente transformador.